¿Qué es la inflamación alimentaria? Causas y consecuencias

¿Qué es la inflamación alimentaria? Causas y consecuencias

¿Sientes habitualmente en tu día a día dolores de estómago, malas digestiones, dolor de cabeza, picores o malestar en la piel? Si es así, quizás lo que te pase sea consecuencia de la inflamación alimentaria. Sigue leyendo porque te lo explicamos a continuación.

Todos estos síntomas descritos pueden estar relacionados con la ingesta de determinados alimentos que son consumidos habitualmente. Dichos alimentos pueden inducir a la producción de citoquinas inflamatorias BAFF (Factor Activador de Célula B) o PAF (Factor Activador de Plaquetas) y dar lugar a una serie de síntomas inflamatorios. Cuando nuestro organismo supera el umbral de aceptación de uno o varios alimentos se da la infllamación alimentaria.  

Es muy común confundir una inflamación alimentaria con la intolerancia a algún alimento, cuidado con esto porque es relevante delimitar que la intolerancia a los alimentos como tal, no existe. Desde el ámbito de la medicina solo se reconocen y son tratadas como enfermedad la intolerancia a la lactosa y al gluten. Los demás casos son inflamación alimentaria.

Debes saber que existen 6 grandes grupos de alimentos que nos pueden ocasionar inflamación.

  • Los alimentos ricos en níquel: Mariscos (gambas, mejillones), guisantes, puerros, lechuga, judías, tomates, cebolla y espinacas...
  • Los alimentos ricos en sodio: Aves y animales de granja, embutidos y fiambres, pastas, quesos...
  • Los aceites cocinados: Vegetales, carne, cereales integrales, frutas, nueces y semillas, patatas...
  • El trigo: Pastas alimenticias, harina y pan rallado, preparados para postres y salsas... 
  • Las levaduras: Pan, productos de cereales, cerveza, vino, sidra, vinagre y los aderezos para ensaladas...
  • La leche y sus derivados: Leche fresca, leche descremada, leche en polvo, cuajada, quesos...

Es importante saber que para encontrar una solución a la inflamación alimentaria no sería necesario eliminar aquellos alimentos que nos la producen como se hacía antiguamente. Con los conocimientos médicos de ahora, de lo que se trata es de reeducar a nuestro organismo para que vuelva a tolerar progresivamente dichos alimentos e incorporarlos a nuestra dieta habitual.

Por ejemplo si nos centramos en nuestro sistema digestivo cuya función es la de absorber y asimilar los nutrientes que ingerimos y que son esenciales para un correcto funcionamiento de nuestras funciones metabólicas, muchos de los trastornos más comunes como la sensación de hinchazón, el reflujo o las nauseas,que pueden llegar incluso a provocarnos ansiedad o depresión,  se podrían resolver con un cambio en los hábitos alimenticios. Pero también puede ocurrir lo contrario, pueden existir alimentos que estén acentuándo estos problemas y aquí es donde ese tendría que tener en cuenta el concepto de inflamación alimentaria.

Existen actualmente técnicas y procedimientos terapéuticos como el test o sistema Biomarkers y su posterior dieta de rotación que pueden ayudar a subsanar las patologias derivadas de la inflamación alimentaria. En este tipo de tratamientos se tienen en cuenta enfermedades como los trastornos digestivos, alergias alimentarias, artritis o dolores recurrentes, dermatitis, problemas de circulación, migrañas, control de peso, hipertensión arterial o trastornos del ánimo.

Gracias al diagnóstico ofrecido por este tipo de técnicas es posible volver a educar a nuestro cuerpo a digerir correctamente ciertos alimentos y así dejar a un lado la obsoleta creencia de que la solución es renunciar a una dieta equilibrada, variada y saludable.

Ahora que sabes lo que es la inflamación alimentaria, si te has sentido identificado con alguna de las patologías descritas es el momento de que decidas si quieres volver a enseñar a tu cuerpo para que tu dieta sea completamente saludable y no tengas que privarte de ningún alimento.