5 situaciones que parecen lesiones y NO lo son

5 situaciones que parecen lesiones y NO lo son

La lesión es la amenaza de todo corredor que va progresando en sus entrenamientos y mejorando en sus tiempos y distancias. La mejor manera de alejarnos de la lesión es prevenirla (Que una lesión no te deje sin correr). Y si la prevención no ha sido suficiente, identificar la lesión cuanto antes evita que esta progrese.

Lo primero y más inmediato que el corredor siente cuando la lesión aparece es el dolor. El dolor es una señal de alarma que nos dice que algo no va bien y como signo de alarma hay que hacerle caso.

 

Pero... ¡un momento! No todos los dolores equivalen a una lesión. Sigue leyendo, te vamos a mostrar cinco situaciones que parecen lesiones y realmente no lo son:

1. CALAMBRES: Los calambres son dolores musculares que aparecen en los isquiotibiales, gemelos, cuádriceps y pretibiales. Son tremendamente molestos y frecuentes (hasta la mitad de los maratonianos los sufren) sobre todo en corredores de larga distancia. La contracción y relajación del músculo está íntimamente relacionada y coordinada entre el huso muscular y nervios del sensorio, el órgano tendinosos, los nervios del sensorio del de Golgi, la motoneurona alfa, y la médula espinal.

 

En condiciones normales, la motoneurona alfa envía un impulso nervioso que hace que el músculo se contraiga. Este genera tensión en el tendón (órgano tendinoso de Golgi) y se envía un impulso a la medula espinal (a través de los nervios del sensorio del huso muscular) que inhibe el impulso de la motonerurona alfa impidiendo que el músculo se contraiga hasta el infinito. Cuando el músculo está acortado, el huso muscular envía un impulso (por el nervio sensorio del huso muscular) a la motoneurona (medula espinal) que hace que esta siga contrayendo el músculo.

 

También te interesa aprender a que hacer si te da un calambre y quieres seguir corriendo.

En condiciones de agotamiento este equilibrio se rompe: El músculo fatigado está más acortado y  por eso el huso muscular  envía más señales a la motoneurona para que siga contrayendolo. El dolor intenso del calambre desaparece o al menos disminuye estirando el tendón porque estamos  forzando a que el órgano tendinoso envíe señales que inhiben la actividad de la motoneurona.

 

Para evitarlos, debes tomarte en serio la progresión de los entrenamientos, el trabajo de la fuerza, el calentamiento y los estiramientos, la nutrición y la hidratación y los estiramientos.


2. AGUJETAS: Las agujetas son dolores musculares que aparecen a las 48 o 72 horas del esfuerzo en aquellos musculos que fueron sometidos a un esfuerzo excesivo. Contra la creencia popular, las agujetas no se producen por acumulación de acido láctico (¡No!, ¡No! ¡Y mil veces no!).

 

Con el entrenamiento se producen microrroturas en las fibras musculares. La rotura de las fibras musculares es interpretado como una agresión que el cuerpo trata de reparar y para repararlo, a las 24-72 horas de esa rotura de fibras se organiza una inflamación que es la responsable del dolor típico de las agujetas. 

 

Para evitarlas, como siempre, es aconsejable hacer un buen calentamiento una buena progresión en los entrenamientos, ser constante y tener una buena técnica de carrera.

 

Cuando las agujetas ya están presentes, tomar de forma juiciosa un antiinflamatorio tipo ibuprofeno puede calmar el dolor, y por supuesto, darle una tregua a los músculos para que se reparen las microroturas es una estrategia muy acertada.

 


3. FLATO: El flato es un dolor que afecta a más de la mitad de los corredores. Es un dolor muy característico, como una punzada en la parte superior del abdomen. El origen de este dolor no está claro, pero hay dos teorías:

 

- - Disminución del riego sanguíneo al diafragma: Al correr, la sangre va preferentemente a los músculos, corazón y pulmones y el diafragma (10 consejos para respirar bien al correr) que es el músculo respiratorio por excelencia queda con menos aporte. Esa falta de oxígeno al diafragma sería la causa del dolor.

 

- - Tensión en los ligamentos que sujetan las vísceras abdominales: Al correr hay un traqueteo constante que moviliza las vísceras abdominales. Las vísceras están sujetas por una serie de ligamentos que al moverse y tensionarse generan dolor.

 

Para prevenir el flato, lo mejor es evitar comidas grasas o muy calóricas en las 3 horas previas al entrenamiento, porque una vez que aparece el flato poco o muy poco podemos hacer.

 

Para quitar el flato, hay quien asegura que hacer una espiración forzada con los labios apretados (como tocando la trompeta) y con el tronco encorvado o bien un masaje en el abdomen en la zona que duele disminuye el dolor del flato. Si esto no fuera posible, quedan dos opciones, o disminuir el ritmo de carrera o correr con dolor.

 



4. UÑA NEGRA DEL CORREDORLa uña del corredor es una pequeña acumulación de sangre por debajo del lecho ungueal que afecta sobre todo a las uñas del segundo, tercero y cuarto dedo. La uña negra se produce porque el golpeteo constante de las uñas dentro de la zapatilla rompe los pequeños vasos sanguíneos que hay debajo del lecho ungueal. La sangre queda acumulada debajo de la uña y hace que  la uña adquiera ese color negro.

 

Para evitar la uña negra del corredor, basta con cortarse regularmente las uñas de los pies para que no sobresalgan y utilizar calzado de la talla correcta, una zapatilla de menor talla hace que las uñas se vuelvan negras.

 

Una vez que aparece, conviene cortar las uñas de los pies y cambiar de calzado a una talla más. Si lo que quieres es una solución a corto plazo las soluciones son pocas pero puede ser útil un poco de esmalte de uñas.

 



5. DOLOR EN EL EMPEINE DEL PIE: No hay que confundirlo con la tendinitis de los extensores. La tendinitis de los extensores es un dolor que dura días e impide correr con normalidad. El dolor en el empeine del pie ocurre por un acordonado de la zapatilla demasiado tirante. Al correr, el pie entra en calor, se edematiza ligeramente y queda aprisionado dentro de la zapatilla.

 

Reconocerlo antes de que este dolor se convierta en lesión es clave para que no progrese a una tendinitis de los extensores. Una vez lo detectemos, conviene parar unos segundos y aflojarse los cordones.



¿Qué te parece? ¡No todo lo que parece una lesión resulta ser una lesión! Conforme vas progresando como corredor te curtes y aprendes a identificar cambios en tu cuerpo que en el fondo, no son más que señales que te indican que te estas convirtiendo en un corredor curtido. ¿Identificas algún cambio de los que te contamos? ¿Ya eres un corredor curtido? ¡Cuéntanoslos!

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