Maratón a partir de los 40 años: Daño cardíaco y adaptación cardiovascular

Maratón a partir de los 40 años: Daño cardíaco y adaptación cardiovascular

En 2008 se publicó un estudio que decía que había varones de más de 55 años que tras haber corrido más de 5 maratones en los últimos 3 presentaban las arterias coronarias más calcificadas que otros individuos que no entrenaban de forma regular. Este hecho hace pensar que si bien el running es una práctica saludable y muy beneficiosa en todos los sentido, realizarla a una intensidad desmesurada puede ser perjudicial para nuestro corazón. Pero tranquilo runner, te lo explicamos con detalle para que no te preocupes.

Se dice que el soldado Filípides en el 490 AC falleció después de correr los aproximadamente 40 km de Maratón hasta Atenas para comunicar la victoria de los griegos contra los persas. En un intento de recrear el acontecimiento, en innumerables ciudades se organizan pruebas de maratón (42,195 kilómetros). En las ultimas décadas el numero de atletas que se atreven con este reto cada vez es mayor y muchos de ellos tienen una edad de entre 40 y 65 años.

La actividad física de forma moderada tiene innumerables beneficios para la salud (beneficios del running) y a nivel cardiovascular:

- Mejora el flujo en las coronarias

- Incrementa la tolerancia a la isquemia de miocardio

- Incrementa el volumen de capilares

- Incrementa el umbral de fibrilación ventricular

- Disminuye la rigidez y la tensión arterial

 

En 2008 un estudio publicó que existían varones de más de 55 años que habían corrido más de 5 maratones en los 3 años anteriores y tenían las coronarias algo más calcificadas que otros individuos que no entrenaban de forma regular. Este hecho hace pensar que si bien el running de forma moderada tiene beneficios no solo a nivel cardiovascular si no también en la salud en general, un entrenamiento demasiado intensivo pudiera tener efectos perjudiciales al menos a nivel cardiovascular

A continuación analizaremos si el entrenamiento para un maratón puede incrementar el riesgo cardiovascular del corredor.

 

Adaptaciones cardiovasculares al esfuerzo

Correr largas distancias implica que el consumo de oxigeno de los músculos se incrementa, y por tanto los pulmones han de tomar más oxigeno, la sangre ha de transportarlo y el corazón ha de bombear mas sangre por minuto. 

Para incrementar el volumen de sangre que ha de bombear el corazón a los músculos se incrementa el volumen sistólico, se incrementa la frecuencia cardíaca y el gasto cardiaco (consumo máximo de oxígeno en el corredor) y se redistribuye el flujo sanguíneo.

El entrenamiento regular consigue que el aparato cardiovascular se adapte al ejercicio y modifique ciertos parámetros configurando con el tiempo lo que podemos llamar el “corazón del atleta”. El "corazón del atleta", adaptado al entrenamiento, tiene un ventrículo izquierdo y derecho mas grandes, la pared del ventrículo izquierdo más delgada, un volumen sistólico máximo 4 a 6 veces superior y una frecuencia cardíaca en reposo mas baja que la del sujeto no entrenado.

 

¿Qué cambios estructurales y funcionales a nivel cardiovascular de un maratoniano son potencialmente peligrosos y cuáles son beneficiosos?

Aunque tanto el  “corazón del atleta” y la cardiomiopatía hipertrófica de un hipertenso implican un aumento del tamaño del corazón, las complicaciones a nivel cardiovascular de uno y otro son muy diferentes.

A partir de los 40 años, la mayoría de maratonianos son  capaces de  mantener un gasto cardíaco muy elevado durante horas, sobrecargar el miocardio, las coronarias y los sistemas de conducción eléctrica del corazón. Esta sobrecarga, en la mayoría de individuos de mas de 40 años supondría un estímulo para que el corazón se adaptara al ejercicio y se configurara el “corazón del atleta”, pero en otros individuos de más de los 40 años podrían ser propensos a no adaptarse de forma fisiológica al esfuerzo y responder en forma de fibrosis. Esto podría suponer un daño cardíaco y no un estimulo adaptativo que preparara el corazón al esfuerzo físico. 

Se sabe que tras un esfuerzo como es un maratón, hay ciertos cambios cardíacos que aunque son más evidentes en los mayores de 40 años, se ven en maratonianos de todas las edades: 

Disfunción diastólica tras el maratón (aunque en reposo la función diastólica mejora)  y disminución transitoria de la función sistólica que tras la maratón se recupera. 

Elevación de troponinas: Son marcadores que se elevan en sangre cuando hay un daño cardiaco, pero tras la carrera, estos marcadores se normalizan en un plazo de 24-48 horas sin consecuencias negativas. A pesar de estos hallazgos, no se ha demostrado por RMN hecha tras maratón que esta elevación de troponinas se deba a necrosis o muerte de las células miocárdicas. 

 

En definitiva, tras un maratón hay cambios en el corazón que son transitorios y se normalizan tras un periodo de descanso tras la carrera. El entrenamiento modifica a la larga el corazón para darle capacidad de transportar más volumen de sangre a los músculos. Sin embargo, a partir de los 40 años, hay individuos predispuestos a que el entrenamiento continuado provoque una fibrosis miocárdica. Las repercusiones de estas fibrosis aún no están claras y los expertos señalan que aún se necesitan más estudios para entender qué significan.

A nivel vascular, se sabe que con la edad hay un incremento de la rigidez de las arterias y es la responsable de la hipertensión arterial. El entrenamiento de maratón reduce la rigidez arterial y por tanto reduce la hipertensión arterial. Dicho de otra manera, los maratonianos de más de 40 años tienen unas arterias más jóvenes que las arterias de individuos de su edad que no corren maratón. 

En numerosos estudios se ha demostrado que el entrenamiento regular protege contra las trombosis e infartos. Los sujetos no entrenados tras un ejercicio físico tienen una hipercoagulabilidad e incremento de la función de las plaquetas que predispone a la formación de coágulos. Los sujetos entrenados tienen mayor capacidad de deshacer los coágulos (fibrinólisis) que confiere una protección frente a infartos y accidentes cerebrovasculares.  Aunque esto es cierto, un estudio de 2008 relaciona tener más de 40 años y haber acabado mas de 5 maratones en 3 años con un incremento pequeño de riesgo cardiovascular. Los autores de este estudio concluyen que el incremento de stress oxidativo, el incremento de flujo sanguíneo en las coronarias durante el ejercicio y la actividad inflamatoria del ejercicio en este grupo de edad les conferiría un riesgo aumentado de padecer enfermedad coronaria. 

 

Maratón y riesgo de arritmias 

Los atletas de élite tienen una serie de cambios electrofisiológicos en el corazón que no les predisponen ni a una muerte súbita ni a ningún otro tipo de problema cardíaco, sin embargo, entre atletas populares y más entre los mayores de 40 años hay mayor riesgo de fibrilación auricular y de muerte súbita. 

Fibrilación auricular: Hay un subgrupo de maratonianos de más de 40 años que tienen incrementado el riesgo de fibrilación auricular. No se sabe el motivo de este incremento de riesgo, pero entre las causas posibles están las alteraciones electrolíticas, la dilatación auricular, el descenso de la frecuencia cardíaca en reposo, la inflamación crónica del ejercicio, la fibrosis de las estructuras miocárdicas e incluso la ingesta de drogas ilegales.

Sea cual sea la causa la fibrilación auricular en atletas de mas de 40 años típicamente aparece en la primera mitad de la noche y se manifiesta como sensación de que el corazón alterna ritmos rápidos con ritmos lentos, ganas de orinar o palpitaciones. La fibrilación auricular aunque suele revertir de forma espontánea ha de ser valorada por un médico deportivo que seguramente recomendará bajar la intensidad de los entrenamientos. 

Extrasístoles ventriculares y taquicardia ventricular: La extrasístole ventricular es una arritmia frecuentísima entre los maratonianos, generalmente se notan en reposo y carecen de significación patológica. Caso aparte es la taquicardia ventricular que es causa de muerte súbita durante el ejercicio y más aun entre corredores de más de 40 años. La muerte súbita inducida por el ejercicio es extremadamente infrecuente pero muy grave, como dato, decir que de 2000 a 2009 entre EEUU y Canadá participaron 11 millones de corredores en carreras populares y “solo” hubo 59 casos de muerte súbita que fueron más frecuentes entre hombres, en carreras de maratón y sobretodo en los 2 últimos km de un maratón. 

 

¿Qué exploraciones cardíacas deberían recomendarse a los runners? 

Sabiendo que un pequeño grupo de individuos de más de 40 años que corren maratón tienen un riesgo incrementado de fibrosis (y no se sabe la significación patológica de ésta), fibrilación auricular y taquicardia ventricular cabría preguntarse qué pruebas se recomiendan antes de plantearse acabar una maratón. 

La Sociedad Europea de Cardiología recomienda que los atletas han de someterse a una revisión médica que ha de incluir una anamnesis, exploración física y un ECG (electrocardiograma) de reposo, sin embargo La sociedad Americana de Cardiología prescinde del ECG de reposo. Para atletas de más de los 40 años las recomendaciones cambian y tanto la Sociedad Europea de Cardiología como la Asociación Europea de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular recomiendan una revisión médica que incluya anamnesis en la que se pregunte acerca de antecedentes personales de muerte súbita y problemas cardiovasculares, exploración física y ECG de 12 derivaciones prestando especial atención al segmento ST. 

 

Conclusión

Correr una maratón es un desafío para el organismo y aunque hay evidencia suficiente para recomendar el ejercicio físico por sus ventajas para la salud, el esfuerzo que supone un maratón es un carga importante para el sistema cardiovascular. Para un grupo pequeño de mayores de 40 años podría suponer cambios patológicos en la estructura cardíaca como la fibrosis. Por tanto, el corredor popular, y sobre todo el que pasa los 40 años,  no solo ha de estar asesorado por un entrenador que vaya marcando los objetivos intermedios antes de acabar la prueba si no que habría de someterse a una revisión medica que incluyera un ECG, toma de tensión arterial y una anamnesis minuciosa hecha por un médico. 

 

 

Articulo extraído de Marathon run: Cardiovascular adaptation and cardiovascular risk. Publicado en European Heart Journal en 2014 y avalado por la European Society of Cardiology 

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