6 secretos para vencer la tentación de bajar el ritmo o parar de correr

6 secretos para vencer la tentación de bajar el ritmo o parar de correr

Todos tenemos esa maldita voz que te pide parar o bajar el ritmo. Todos, sin excepción, han oído alguna vez esa voz.

Desde el que empezó ayer a correr para terminar su primer 5000 (Cómo preparar tu primer 5k desde cero), hasta el maratoniano que sufre los últimos km de las tiradas largas (Consejos básicos para preparar una maratón) o en la dureza de los entrenamientos de series y cambios de ritmos del que prepara a conciencia un 10.000 un 5000 o media maratón.

Esa voz tiene muchas formas, muy tentadoras: “Me duele, debería bajar el ritmo”, “No puedo mantener este ritmo” “Sólo 30 segundos, camina y vuelve a correr” “La ultima serie no la hago”, son sólo algunas de las maneras que tiene nuestro cerebro para convencernos de parar.

 


No lo olvides my friend, en el deporte y en la vida, la mente más que el cuerpo es la que te llevara al éxito o al fracaso. 

 


¿Por qué  el cerebro te pide parar?

En los km finales de una carrera, de una tirada larga, en las ultimas series, el cerebro es consciente del esfuerzo que está realizando el cuerpo y lo interpreta como amenazante por dos motivos:

 

- El cerebro teme que tenga que estar corriendo hasta agotar las reservas de combustible.

 

- El cerebro teme por su vida. El esfuerzo excesivo el cerebro lo interpreta como amenazante para la vida y envía señales de aminorar o parar.

El cerebro no es tonto, ante un esfuerzo enorme y para evitar que el organismo se dañe envía señales en forma de “cansancio” o de “pensamientos” para animarte a parar o a reducir la velocidad de carrera a un ritmo demasiado fácil durante un tiempo.

 

¡Un secreto! El cerebro es excesivamente conservador.  Envía esas señales mucho antes de que llegues a tu límite. Para que lo entiendas, es como el deposito de gasolina del coche, cuando se enciende la luz de la reserva aun queda gasolina para  100 km (o más) y apurados esos 100 km, todavía quedan más km. Pues eso, a esa voz hay que hacerle caso, pero nunca hay que hacerle caso a la primera. Veamos qué estrategias hay para no escuchar (a la primera) esas señales que manda el cerebro. Aquí van 6 secretos:

 


1. Técnica de visualización: La visualización es “visualizar”, imaginar, recrear en la mente. Visualiza, imagina el día de la carrera: la ropa que llevas, el dorsal, el tiempo, la hora a la que vas a correr, la cantidad de corredores que también compiten contigo, la música, el speaker, tus amigos y familia animándote en la línea de meta y visualízate a ti mismo batiendo la mejor marca, con el dorsal puesto, levantando los brazos y recibido en meta por la gente que más te quiere y dándote la enhorabuena.

 

Los psicólogos aseguran que una visualización bien hecha es tan poderosa que puede hacer a la mente confundir la realidad con la imaginación. Lla utilizan mucho con atletas de alto rendimiento, de hecho esta técnica es tan útil que el 99% de los atletas olímpicos la utilizan para rendir al máximo en los entrenamientos.

2. Disociación: Si con la visualización nos imaginamos a nosotros mismos corriendo y triunfando el día de la carrera, con la técnica de la disociación nos evadimos por completo de correr.

 

Disociar es pensar en cualquier otra cosa que no sea correr, y que nos genere placer o bienestar como el trabajo, los amigos, la familia, momentos felices de las vacaciones, el sexo... la intención es evadirnos de la realidad que estamos viviendo que es el sufrimiento de los km finales, de las ultimas series o de una cuesta arriba interminable. Con esta técnica focalizamos los pensamientos en cualquier otra cosa que no sea correr para olvidarnos del cansancio y del dolor.

 

Lleva cuidado, en competición, la disociación puede evadirte tanto de la realizad que si vas en solitario puedes dejar de ver las indicaciones de los voluntarios y equivocarte en el recorrido, otras veces, sobre todo en los entrenamientos, al disociar, nos evadimos tanto que sin querer se baja el ritmo.

3. Canción del poder y el antídoto: Seguro que tienes una canción favorita, tu canción del poder que te motiva mogollón. Las hay muy motivadoras  como  “Under Pressure” de The pierrot “Good bye” de Feder Lise“No Surrender” de Bruce Springteen,  “The Final Cutdown “ de Europe o "We are Young" de Lofelive son canciones tremendamente motivadoras que pueden hacer que te olvides  del dolor y del cansancio cuando tu cuerpo te pida parar.

 

 

La técnica del antídoto es parecida pero mas elaborada y muy eficaz. Para el día de la carrera pídele a alguien que te quiera mucho, que sea como tu hermano, que te grabe mensajes de animo, que te recuerde porqué estas ahí y que te recuerde que lo vas a conseguir. No lo oigas hasta el día de la carrera, y cuando tu cerebro pida parar o bajar el ritmo ponte ese mensaje que no has oído. Se llama antídoto porque te devuelve la vida aunque te sientas envenenado de km.

4. Aumenta el ritmo: Sí, lo has leído bien, aumentar el ritmo cuando empieces a oír esa maldita voz que te pide parar puede evadirte del cansancio. Antes de subir el ritmo pregúntate “¿Estoy cansado o aburrido?” y sé sincero. A veces el cuerpo se cansa de llevar siempre el mismo ritmo, se aburre  y tu primer instinto es aminorar. Si estas más aburrido que cansado, en vez de bajar el ritmo, súbelo, aunque no lo parezca, ir más rápido  rompe esa monotonía  y te ayuda, a pesar de todo, a seguir corriendo.

 

Aumentar el ritmo puede ser especialmente útil si notas las piernas pesadas. Cuando las sientas pesadas trata de mover los brazos (aprende a bracear corriendo)  más rápido y sin querer vas a incrementar el ritmo de carrera.

 

 Lleva cuidado, si vas en umbral de lactato no debes incrementar el ritmo porque lo que vas a conseguir es pasar un estado aeróbico a un estado anaeróbico. (para saber si vas aeróbico o anaeróbico puedes ayudarte del pulsímetro) y a la larga, continuar en anaeróbico te va a llevar al fracaso.

5. Piensa en experiencias previas. Si pudiste una vez, ahora también puedes: Seguro que has tenido entrenamientos y carreras más duras que esta. Piénsalo. Piensa en otras tiradas largas, en otras maratones y en otros entrenamientos de series, los terminaste, ¿verdad? No te viniste abajo ¡a que no! Pues en este tampoco. Por muy duro que se te esté haciendo la carrera o el entrenamiento sabes que el límite no esta ahí porque ya lo has pasado en otras ocasiones, así que sin rechistar, sigue adelante y sigue sin bajar el ritmo.

6. Respeta las cargas de entrenamiento: Siempre lo decimos, hay que ser cautos en los volúmenes de entrenamiento y hacer una progresión del kilometraje adecuado a nuestras capacidades. Si vas incrementando gradualmente el volumen de entrenamiento, poco a poco iras retrasando el momento en el que el cuerpo te pide parar o bajar el ritmo y sin querer acostumbrarás a la mente y al ti mismo al sufrimiento.

 



¿Cuándo hay que hacerle caso a esa voz que te pide bajar el ritmo?

 

Ya lo decíamos al principio, en las tiradas largas, el cerebro lanza señales para bajar el ritmo porque teme llegar a un esfuerzo tan grande que amenace la vida o que se agoten las reservas de combustible.  A veces el cerebro no se equivoca y pide bajar el ritmo con motivo y hay que hacerle caso.

 

Cuando la respiración sea excesivamente agitada, o sientas que te arden las piernas y los pulmones, aminora, estás entrando en un estado anaeróbico, estás gastando demasiada energía y corres el riesgo de caer exhausto o de no terminar porque vas con déficit de oxigeno y en ese estado, el organismo saca menos energía del glucógeno que en estado aeróbico.

 



¿Cuándo hay que parar?

 

A veces esa vocecita que nos pide parar tiene razón y efectivamente tienes que parar. Estas son solo algunas de las señales de alarma, hay muchas más y debes conocerlas para hacerle el caso que se merecen.

 

- Sientes dolor o el dolor que sentías aumenta cuando corres. Lleva cuidado, posiblemente empiezas a lesionarte y continuar corriendo agravará la lesión.
Te notas “zumbado”, y te cuesta concentrarte,  te sientes mareado o ves destellos de luz. Para, no sigas. 

 

- Corres cojeando o notas que tu zancada ha cambiado: Cuidado, estas lesionado y continuar corriendo lo único que va a conseguir es empeorar la lesión. Deberías parar el entrenamiento y si estas en una carrera, acude a que te reconozcan los servicios médicos de la organización.  Recuerda que en carrera, ante la duda puedes pedir que te vea el medico de la carrera. El hecho de pedir ayuda no te descalifica, te evalúan y te recomiendan, pero la decisión de seguir o parar es tuya.

 



¿Tu qué estrategias utilizas? ¡Seguro que todas estas y no lo sabias! Si tienes alguna estrategia infalible que no está aquí no te olvides de comentárnoslo, y si te ha sido útil la información, compártela en tus redes sociales.

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