Consejos para cuidar tus pies de corredor

Consejos para cuidar tus pies de corredor

Muchos corredores centran su atención en las rodillas más que en cualquier otra parte del cuerpo. Pero, ¿qué hay de la espalda? ¿O los talones? Y, ¿qué hay de tus pies? Una lesión en tu pie puede significar dejar de correr por muchísimo tiempo, y ahí si que será muy difícil tener una actitud positiva si todo va mal.

Lo importante a la hora de cuidar tus pies es estar siempre pendiente de ellos cuando salgas a correr, pues simples errores de postura o de atención te pueden salir caros. Ten en cuenta también que hay ciertas lesiones que pueden no ser lesiones en realidad y tan solo músculos o tendones cansados. Por otro lado, hay ciertas cosas que no parecen lesiones, pero pueden resultar siéndolo y terminarán peor si no sabes identificarlas.

Ya que amas correr, es hora de que sepas muy bien como cuidar tus pies:

 

Fíjate en tu pisada

Antes de empezar a correr, fíjate en como pones el pie en el suelo, pues tu pisada tiene mucho que ver con las lesiones y dolores que suelen sufrir los corredores. Si crees que tu pisada es incorrecta, es esencial que lo compruebes o niegues por medio de un especialista. Un médico especialista en deporte, o un podólogo, podrá explorar tu pisada y ayudarte a corregirla si es necesario. Tal vez sea necesario que practiques ciertos ejercicios antes de comenzar a correr para que tu pie se acostumbre a la nueva forma de pisar el suelo.

Cuida tus uñas

El peor error de cualquier corredor es tener malos hábitos de cuidado de sus uñas. Las uñas largas harán que te duelan los dedos de los pies al correr, y hasta pueden causar que estas se pongan moradas por la fricción y terminen cayéndose. Ten en cuenta también que las uñas no pueden muy cortas en las esquinas, porque se pueden encarnar y esto duele mucho. ¿Qué es la uña negra del corredor?

Elige el calzado correcto

La zapatilla es la mejor amiga de todo corredor, así que es mejor que inviertas en la adecuada. No es suficiente con comprar unas zapatillas más costosas en cualquier tienda, si eres un corredor de verdad, debes tener en cuenta que vas a utilizar este zapato casi a diario y por largos recorridos, por lo que debes sentirte cómodo, firme, y sobretodo con el soporte necesario. Existen tiendas de deporte especializadas que harán un estudio de tu pie al correr y te aconsejarán que tipo de tecnología te puede ayudar, cual zapatilla es mejor dependiendo de la distancia que sueles correr, y sobretodo si necesitas añadirle un tipo de suela específica.

Usa calcetines especiales

Si tu zapatilla es importante, el calcetín que utilices con ella también lo es. Hoy en día existen muchos calcetines para deportistas, pero no todos son diseñados para corredores. Fíjate que tipo de diseño tienen, que tan gruesos son, y como te sientes con ellos y tu zapatilla, pues cualquier tipo de rozadura puede significar una ampolla o herida que no te permitirá correr bien y puedes terminar con una lesión.

Cuida tus pies después de correr

Si no sueles revisar tus pies después de correr, es hora de que comiences a hacerlo. Hazlo parte de tu rutina—tal vez después de estirar—y asegúrate de que no tengas heridas como ampollas o raspaduras, pero si las tienes, límpialas y ponles una tirita o una crema anti bacterias.

Hidrata tus pies

Si ya te hidratas durante y después de correr, ¿por qué no hidratar tus pies? Utiliza una crema hidratante, especialmente en las noches, para conseguir que tu piel tenga suficiente elasticidad. Las cremas antifricción son buenas también para prevenir ampollas o rozaduras, pero las cremas hidratantes ayudan a que tus pies estén nutridos y no haya heridas durante las carreras.


Ahora ya sabes como cuidar mejor tus pies a la hora de correr, pero recuerda que debes hacerlo a diario para asegurar que estos no sufran cuando haces ejercicio. Seguro que ya estás listo para superarte y no querrás rendirte por culpa de una lesión de pie o una herida mal cuidada. Toma estos consejos y añádelos a tu rutina de corredor, pues aunque no lo parezcan, tus pies son una de las partes más afectadas a la hora de correr.