Cómo y por qué salir a correr en invierno

Cómo y por qué salir a correr en invierno

Durante el invierno, el frío y otras circunstancias meteorológicas hacen que muchos corredores no se atrevan a salir o sucumban ante la pereza. Sin embargo, el hecho de salir a correr cuando hace frío no solamente no tiene nada de negativo, si vamos bien preparados para ello, sino que además presenta algunos beneficios que hay que tener muy en cuenta.

- Te ayuda a adquirir mejor forma en primavera. Si dejas de correr en invierno, luego tendrás que empezar el entrenamiento desde un nivel más bajo.

- Correr en invierno pone a prueba tu voluntad. Supone todo un desafío y vencerlo aumenta la autoconfianza en las propias capacidades.

- El metabolismo se hace más eficiente. Además del esfuerzo físico, luchar contras estas condiciones ambientales ayuda a fortalecer la forma física.

- Las superficies complicadas ayudan a fortalecer los músculos. Si el terreno está resbaladizo o resulta más complicado, los músculos trabajan más y se fortalecen para mantener el equilibrio.

Lógicamente, a pesar de las muchas ventajas, el salir a correr con ciertas inclemencias del tiempo hace necesario afrontar una cierta preparación y tener en cuenta unas precauciones, para que no tenga consecuencias negativas.

- Es muy importante calentar bien antes de empezar. Un calentamiento no menor a 10 minutos ayuda a incrementar el calor muscular y generar un calor interno necesario antes de correr con frío.

- Llevar las zapatillas adecuadas a las circunstancias. Lo importante es mantener los pies secos y asegurar la estabilidad en terrenos resbaladizos.

- Protegerse del frío con ropa adecuada. Nada de prendas gruesas; lo mejor es un sistema de capas finas que aíslen del frío. La cantidad de tejidos que existen en la actualidad, como el goretex,  nos permiten filtrar el sudor hacia el exterior.

- Protección especial para las extremidades. Se dice que por los puntos más extremos del cuerpo se pierde hasta el 70% del calor. Lo ideal es usar gorros y guantes especiales de este tipo

- Beber y comer convenientemente. El aire frío reseca la garganta y acelera la deshidratación. Aunque se pierda menos agua que en el verano, las necesidades en glucosa son mayores. Igualmente, es conveniente generar calor interno y aportar energía con hidratos de carbono y azúcares.

- Estiramientos después de la carrera. Se debe bajar el ritmo de la carrera con estiramientos y movimientos musculares. Parar de golpe, si hace mucho frío, supone correr el riesgo de sufrir hipotermia.

 

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